Para hablar de la mayor estafa de la historía de España, primero nos tenermos que poner en antecedentes, y comenzar por la Ley que rigen las Cajas de Ahorro (LORCA), que desde 1985, rige el actual funcionamiento.

En esta Ley se detalla como se establecen los organos de gobierno de las Cajas de Ahorro, en donde la elección de los consejeros, se viene realizando de forma mayoritaria por las autoridades políticas de las zonas geográficas de referencia de las cajas, independientemente de si estas personas están cualificadas para el desempeño de dicha actividad.

El hecho, es que las cajas de ahorro en 1986 tenían unos depósitos por valor de 67.000 millones de euros, y al cabo de 20 años, en 2006, el valor de los depósitos era de 871.000 millones de euros. Por ello, entidades que tenían más de 100 años, pero que su crecimiento, y su tamaño actual, sólo se debe a los últimos 25 años de historia.

Por otro lado, el sector de la construcción venía de unos periodos complicados, pero en el año 1986, se inicia una notable aceleración en el sector. Asi tenemos que el sector de la Construcción representaba un 7 % del PIB, en 1987. El sector de la construcción continuo con crecimientos hasta el año 1992, donde comenzará un periodo de estancamiento, que por casualidad concluye con una Reforma de la Ley de Cajas de Ahorro.

En 1997, una pequeña reforma de la Ley de Cajas de Ahorro, permite a dichas entidades abrir oficinas fuera de sus demarcaciones geográficas. Así, las Cajas de Ahorros se lanzaron a una carrera vertiginosa de apertura de oficinas, y para antes de 2005, les llevó a superar a los bancos en volumen de créditos.

En el año 2002, se intentó corregir la politización de las cajas, tratando de limitar los cargos ocupados por los políticos en los puestos de mando. Esta limitación tenía el objetivo de intentar evitar el posible abuso de su poder por parte de los políticos. Obviamente, esta modificación de la no logró sus objetivos, desde la perpectiva actual.

Como si fuese coincidencia, desde 1997, el crecimiento del sector de la construcción fue exponencial, y el precio del valor de la vivienda empezó a subir. Con el ejemplo de Madrid, donde el precio de la vivienda, en el periodo 1996-2003, creció en un 176 %. Por otra parte, otras fuentes ya cifraban el sobrevalor en el mercado inmobiliario en un 50 %.

La burbuja inmobiliaria ya estaba montada, desde principios de la década, y se continuaba retroalimentándose. Las medidas que se tomaban para tratar de rebajar la burbuja eran ineficaces y no querían ir al problema, ya que era gran parte del crecimiento económico. Recordando, que un momento álgido, antes de explotarnos en la cara, casi el 50 % de la economía mantenía una relación con la construcción.

 La estafa inmobiliaria, “vendiendo la luna”.

El proceso comienza con que, “todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna”, pero además, ahora puedes conseguir la de tus sueños, con el coche de tus suenos, y el viaje que siempre has soñado. 

Para ello, tendrás que ser esclavo de un hipoteca, a 20, 30 o 40 años, y si hiciese falta, 100 años. Tus sueños están al alcance de tu mano.

La realidad es que el proceso es totalmente distinto, para ello debemos ir al proceso de creación del precio de la vivienda, y los agentes que participan en él:

  • El terrateniente o propietario de la tierra: vende parcelas a unos precios por encima del valor, con poca utilidad para el propietario, es un negocio. Con el tiempo la burbuja crece, y los precios son mucho mayores, que el valor del mercado real.
  • El constructor/a: compran una parcela de terreno, en el principio de la burbuja son muy asequibles. Después, los precios iban subiendo conforme se iba formando la burbuja inmobiliaria. Pero lo importe de estos participantes era el proceso de formación del precio, ya que el contructor, divide la parcela en el numero de propiedades a construir, con lo cual tiene el coste del terreno por cada vivienda, a lo que le suma los costes de construcción (que también fueron aumentando, ya que un aprendiz de albañil, llegó a cobrar más que un recién licenciado), y por último le suma cuanto quiere ganar por vivienda.
  • Los itermediarios: inmobiliarias y sociedades de intermediación financiera: sus comisiones durante la época dorada iban del 3% al 10 % del precio final de la venta, con lo que solían inchar los precios, para cobrar al comprador y al vendedor. Pero cometieron el error de comprar ellos mismos a crédito viviendas, que con la crisis, llevo a la mayoría a la quiebra por no poder pagar.
  • El Banco: son unos de los principales actores de esta estafa, ya que ofrecían la posibilidad de tener los sueños de cada persona que entrase por la puerta. Ofrecían hipotecas inchadas por el valor de 120 % de la tasación de la propiedad en alguno de los casos más graves. No se tenían muy encuenta los ingresos de las personas que compraban, ni las posibles situación a futuro (estabamos en una fase de tipo de interés bajos). Por lo tanto, fueron unos negligentes a la hora de vender hipotecas.
  • La sociedad de tasación: son los otros principales actores de esta gran estafa, ya que se supone que se deben de regir por el “principio de prudencia” a la hora de tasar una vivienda. Pero durante el boom inmobiliario, buscaban la media de los precios de las viviendas que le rodeaban, y le sumaban una buena cantidad. Además, si la constructora o el banco, los comentaba un precio mínimo por el que les interesaba hacer la venta, seguro que se iba a llegar a ella. Con la crisis, y el momento en el que los bancos se tenían que quedar con viviendas, las tasaciones se hacían muy por debajo del mercado, pero resulta que para valorarlo nunca bajan lo suficiente.
  • El primo: variedades pueden ser muchas: el que quiere la casa de sus sueños bien asesorado, los jubilados del norte del Europa, los inmigrantes (que en alguno de los casos son engañados, por descocer el funcionamiento hipotecario), el busca hacer negocio, el quiere la vivienda de sus sueños+el coche de sus sueños + el viaje, los que buscan el “spanish way of life”, … tantos y tan variadas, que pueden se podrían enumerar más.

Los únicos que están pagando por esta estafa son los propios estafados y algunos pocos más que no fueron capaces de entrar dentro de la estafa.

Además, ahora la sociedad está esperando que también paguen quienes son los realmente culpables de este desaguisado (banqueros, políticos-cajeros, políticos, …).

Anuncios