Tras el último gran “Timo de la Banca”, a los ahorradores españoles, las Participaciones Preferentes, que fueron colocadas entre los pequeños ahorradores, en gran parte bajo engaños, o bien sin contar y asesorar correctamente a los ahorradores, en cuestión.

Ahora, dada la dificultad para captar ahorros que están encontrando las entidades, en la ya conocida “guerra de los depósitos”. En estos momentos, hemos entrado en la siguiente fase de captación de ahorros, los “Pagarés de Empresa”, por los que las entidades bancarias, se comprometen  a pagar un tipo de interés prefijado, al vencimiento del pagaré.

¿por que se pasa de las Imposiciones a Plazo fijo a los Pagarés?

Las imposiciones a Plazo Fijo tienen la exigencia por parte de las autoridades bancarias de realizar una aportación al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que además, se vio incrementado el porcentaje en los últimos meses.

Por otra parte, los Pagarés no tienen esa necesidad, con lo que se convierten en una forma de captación de capital mucho más económica, y desde un punto de vista bancario, mucho más rentable, ya que el pago de intereses se hace al vencimiento.

Pero seguro, que a muchos, el tema este de los pagarés os suena:

El Sr. Ruiz-Mateos, estuvo emitiendo pagarés “corporativos”, con la garantía de sus empresas, (“las únicas que estaban creciendo en época de crisis“), y que en la actualidad estan en proceso concursal y con un buen número de juicios pendientes.

En la actualidad, una docena de entidades bancarias españolas, entre las que figuran las más importantes del panorama español, trantan de captar capital ofreciendo este producto con:

  • Intereses que van desde un poco más de un 3% hasta casi el 5%.
  • Con duraciones desde los 3 meses hastas los 24 meses
  • Y el importe mínimo a contratar va desde los 6.000 e a los 50.000 €.

Las entidades bancarias abandonaron la comercialización de las preferentes, ante el impacto negativo en su imagen (el resto de los impactos no les importa mucho), a comercializar los pagarés llegando a enviar cartas a antiguos clientes de las entidades (sin relación en la actualidad) para ofrecer el producto, volviendose a saltar los perfiles de inversor y la MiFID.

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